Me levanté, era temprano pero tenía que hacer muchas cosas.
Timbré, me abrieron la puerta al instante, hicieron bien con mi cabreo la habría tirado abajo.
Yo: ¡¿Por qué cojones no me dijiste nada?!
Mamá: ¿Nada de qué?
Yo: De Paula, sabes que yo la conocía.
Mamá: No sé de qué me hablas.
Yo: CUÉNTAME LA PUTA VERDAD.
Le pegue un puñetazo a la tele de plasma, luego rompí la mesa, me estaba dirigiendo a la lámpara, según mi madre una pieza única de coleccionista.
Mamá: Vale, vale, ¿qué quieres saber?
Yo: Por qué desapareció de mi vida.
Mamá: Está bien. _Me senté en el sofá._ La madre de Paula y yo, desde siempre fuimos muy amigas, cuando nos conocimos, éramos como uña y carne, como miel con abeja, como…
Yo: Ya vale, sigue con la puta historia.
Mamá: Lo que te decía, yo me quedé embarazada de tu padre, y te tuve a ti. La madre de Paula y yo decidimos montar un negocio, un negocio que nos estaba yendo muy bien. Como éramos muy amigas os criamos juntas. Pero la madre de Paula quería llevarse más dinero, y que solo la marca solo tuviera su nombre. Nos enfadamos y decidí que tú nunca volverías a ver a esa niñata.
Yo: No es una niñata, ella no tiene la culpa de lo que hizo su madre.
Mamá: Pero aun así os encontrasteis.
Yo: Dais pena, por vuestra culpa nos separasteis.
Salí de esa casa, no aguantaba más estar allí.
Monte en la moto, me fui a casa de Javi.
Timbré una, dos, tres veces..
Alba: ¿Qué haces aquí?
Yo: Si me abres la puerta te lo agradecería..
Alba: No creo que estén despiertos.
Yo: Ayer se acostaron tarde.
Alba: ¿Qué tienes en la mano? Parece una foto.
Yo: Nada publicidad.
Alba: ¿Me la dejas ver?
Yo: Vas a llegar tarde…
Abrió la puerta y fue a despertar a Javi, yo me senté en una silla de la cocina, pensar que hace unas horas aquí me pegó Javi…
Javi: No sé por qué cojones tengo que madrugar, YO-NO-QUIERO-IR.
Yo: Vuelve para la cama, ya lucho yo con ella
Javi: Vale. Que te vaya bien.
Alba: Ella lo está pasando mal, ¿y en lo único que piensas es en dormir?
Javi: También pienso en ti.
Alba: Ahora no lo arregles _Vi como le salía una sonrisa, en el fondo le gustaban esos detalles.
Javi se fue a la habitación, y parece ser que, Paula, con el ruido, se había despertado.
Yo: Hola.
Paula: Otra vez tú…
Yo: Me niego a que Javi siga conduciendo mi coche, él no tiene carnet.
Paula: Vale, me vuelvo a la cama.
Yo: Nos tenemos que ir.
Paula: No voy a ir contigo a ningún lado.
Yo: Vístete, o te llevo así, como prefieras.
Paula: No voy a ir contigo.
La cogí en brazos y la iba a sacar a fuera.
Paula: Déjame, ya me visto.
Ella se fue a vestir.
Alba: No creo que este sea el mejor momento, Manu.
Yo: Ella ya no me quiere.
Alba: Ahora mismo no confía en nadie.
Yo: Lo sé… _Cogí una cerveza, pero Alba me la quito.
Alba: No bebas, que vas a conducir, y no quiero que pase nada.
Yo: Que me cayera de la moto una vez, no significa nada.
Alba: Me da igual, aun así no vas a beber.
Me ponía de los nervios, desde aquella me agobiaban con lo de conducir, si podían evitar que conduzca lo evitaban…
Paula: ¡Ale! ya estoy.
Iba muy guapa, pero su mirada estaba triste. No me gustaba esa mirada.
Se sentó detrás en el coche.
Yo: Sé que odias ir detrás.
Se encogió de hombros.
Yo: ¿Es por no ir conmigo?
Asintió con la cabeza.
Una lágrima cayó por mi parpado, pero no quería llorar delante de ella. No quería que supiera lo que la quería…
Ella iba mirando por la ventana, parecía sumergida en sus recuerdos, cuando su mundo era de color y no era negro.
Yo: ¿En qué piensas?
Paula: ¿Te importa?
Yo: Me equivoque, joder. ¿No puedes perdonarme?
Paula: Siempre me dices la misma historia, no sé por qué esta debería ser diferente.
Yo: _Tampoco sabía por qué iba a ser diferente._ Yo tampoco lo sé…_Esto lo dije muy bajito y con la voz entrecortada, sentía que si seguíamos hablando así iba a acabar llorando.
Paré el coche, ya habíamos llegado. No sé por qué pero, Paula, empezó a llorar.
Paula: Manu vámonos de aquí, no quiero estar aquí.
Yo: ¿Qué pasa?
Paula: Manu, si me quieres o me quisiste vámonos.
Su mirada reflejaba miedo, tenía la mirada clavada en un callejón.
Poco a poco, me di cuenta de por qué ella tenía tanto miedo. Me senté a su lado.
Yo: ¿Fue allí?
Ella asintió, me abrazo muy fuerte.
Paula: No dejes que me pase nada.
Yo: Nunca voy a dejar que te pase nada.
Le cogí la mano y la acompañe al psicólogo. Ella quiso que entrara con ella, no quería que la dejara sola.
Jordi: Buenos días, bueno para empezar tienes que presentarte.
Paula: Soy Paula.
Jordi: ¿Cuántos años tienes?
Paula: Dieciséis.
Jordi: ¿Tienes novio?
Paula: No.
Jordi: ¿Pero tuviste?
Paula: Sí, tuve dos.
Ella hablaba poco, pero le habló de Jorge y de mí. Las palabras que dijo al referirse a mí, fueron de odio. Quise irme, abandonarlo todo. Pero ella era demasiado importante, intenté ser fuerte.
Jordi: ¿Me presentas a tu amigo?
Paula: Ams… Sí, este es… Manuel.
Jordi: ¿El mismo del que hablabas?
Paula: Sí.
Jordi: Si viniste con él, no creo que lo odies tanto.
Paula: Me obligo Javi a venir con él.
Jordi: Entiendo, bueno ya se ha acabado la hora. Vuelve pasado mañana a la misma hora que hoy ¿vale?
Ella asintió y nos fuimos.
Yo: ¿Vamos a mi casa?
Paula: No quiero.
Yo: Javi me dijo que hasta por la noche no quería verte, ni a ti ni a mí.
La llevé a mi casa, ella lloraba de vez en cuando.
Paula: ¿Me das una cerveza?
Yo: El médico te recomendó que no bebieras alcohol, y además eres menor.
Paula: Tú deberías entenderme más que cualquier otro…Tú sabes lo que es tener un problema, y aun encima todo el mundo te lo recuerda cuando tú solo quieres olvidarlo. Se preocupan más por ti, pero tú quieres que todo siga normal y eso lo impide… Manu, por favor, solo quiero olvidarlo aun que solo sea un ratito.
Yo: No, me importas demasiado como para que te pongas mal.
Paula: Por favor…
Negué con la cabeza, ella empezó a llorar todavía más fuerte. Cogí una cerveza. Bebimos los dos, bebimos bastante.
Paula: Bésame.
La besé, no sé por qué me decía eso, y yo estaba demasiado borracho como para darme cuenta de lo que estábamos haciendo.
Nos besamos más salvajemente, mi corazón latía muy deprisa. Estaba muy caliente, nos tumbamos en la cama, nos empezamos a desnudar. Ella me seguía besando. Ninguno era consciente de lo que estaba haciendo y pasó lo que pasó.